Granda, observó lo conveniente que resultaba evitar cortar las espuelas naturales a los gallos que pelearían al año y medio de edad, efectuando los topes y la preparación correspondiente, aun con sus propias espuelas; cortándolas una semana antes de llevarse a cabo el combate o después del último ejercicio; concluyendo que así evitaba que el ave pierda el sentido de la distancia hacia el blanco, durante las patadas. Añade Fernando Franco, que el ave que combatió con espuelas adecuadas, preferentemente, deberá ser calzado con las mismas en cada una de las peleas que efectúe a posteriori e incluso, el amarrador debería ser siempre el mismo. Pues la modificación de ambos en el mismo gallo para diferentes eventos, sin criterio que lo justifique, generalmente es causa de variaciones en la eficacia del acierto o capacidad de herir al oponente. Considera Franco que ello puede afectar tanto al ave, la cual mostrando gran acierto durante un evento podrá ser menos eficaz en el siguiente, sin haberse modificado otras variables. Generalmente, la costumbre es cortar o emparejar las espuelas naturales del gallo, al inicio de la preparación para la pelea. Se lleva a cabo con una hoja de sierra delgada, de preferencia de arco y con mango (sierra de calar), evitando detenerse durante la operación, inmovilizando la pata con la mano y un apoyo suave. Así se reduce el sangrado y el ave está cómoda. Hay aficionados que con pericia, efectúan el corte con una navaja, eliminando por completo según ellos, el sangrado y el dolor. Si hubiera sangrado, podrá controlarse presionando en la herida una tiza hasta que se desmenuce, dando tiempo a que la sangre coagule; o presionando tierra arcillosa no contaminada e incluso hay aficionados que afirman que la telaraña posee poder hemostático , al colocarla en el lugar de la hemorragia; otra manera, es cauterizando la herida con un hierro caliente o flama directa, tratando cause el mínimo dolor y fastidio al ave. No es recomendable cortar espuelas el mismo día de la pelea e incluso antes de iniciar la operación de calzar el gallo, pues podría causar dolor. Si fuera necesario días después, del corte de espuelas o durante la operación de calzar, podrán moldear con navaja, la corteza de las espuelas y así embonen cómodamente en las patapiojas correspondientes. Entre sus creaciones, hace más de quince años Oscar Aspíllaga, diseñó un pequeño forro rectangular de badana delgada o marroquín sintético al cual llamó “calza”, que posee una abertura en el centro para que pase el tocón de la espuela y apoya en un pequeño sector alrededor de la misma; luego se fija a la caña, con una vuelta de cinta, ayudando a amortiguar el apoyo de la patapioja contra la pata; así ayuda a dar mayor comodidad al gallo por la presión que generan las patadas; pues con frecuencia el efecto protector de la cinta o el esparadrapo, es insuficiente. Aunque tiende a botar el extremo de la espuela 1mm o 2mm adicionales, desde la caña. El resultado del uso es beneficioso, en especial cuando las peleas se van a la honda. Eduardo Granda mediante observaciones, complementa “…uso una calza que me regaló mi amigo Oscar Aspíllaga, él las ideó, les tomó la forma adecuada, el peso adecuad…

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